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Los matrimonios pueden sobrevivir a problemas de dinero, desastres en su
profesión y hasta a la infidelidad
pero
cuando el esposo o
la esposa
rehúsan
a comunicarsen,
la
felicidad ya
no existe y la
relación
está
destinada a la ruina.
Por ejemplo:
Pablo y Susana tienen problemas en su
matrimonio. Ellos comen juntos, miran la televisión juntos, y duermen
juntos, pero ambos sienten soledad.
Todo empezó
cuando Susana dijo: “Sueño con
volver a Hawai otra vez.”
Pablo
pensó: “Lo que Susana me quiso decir es que no gano suficiente dinero”.
Él nunca le
preguntó, pero lo asumió y decidió que era mejor no mostrar sus
emociones y no decirle a Susana lo que estaba sintiendo.
Pablo y Susana
decidieron mejorar su relación y se inscribieron en
el
curso de comunicación
que imparto durante un fin de semana.
Después de hacer varios ejercicios
llegaron a su casa
y
les fue muy fácil empezar
a comunicarse
.
Pablo
le preguntó:
"¿Susana,
crees que
soy un perdedor?”
Susana
le contestó: “¡Por supuesto que no! Tú nos das todo lo que
necesita mos. Lo que yo
quisiera es que te gustara cómo cocino, cómo
me veo ahora y que te llevaras
mejor con mi familia”.
Pablo
le dijo: “¡Me encanta como cocinas y como te ves!”
Luego hablaron de
los problemas con la familia de Susana,
y Pablo decidió mejorar su relación con ellos, además se forjaron una
meta para visitar Hawai.
Cuando Pablo y
Susana decidieron mejorar su matrimonio los problemas presentes y
futuros los resolvieron con más comunicación, pues esta clave siempre
aplica.
En el matrimonio o en cualquier
relación
siempre
que tengas dudas acerca de algo ¡COMUNÍCATE!
Cuando un matrimonio anda mal, hay pocas cosas que te hacen sentir aún
más
miserable.
Pero cuando tu matrimonio anda bien, existen muy pocas cosas más
maravillosas.
Para
tener felicidad en
el
matrimonio,
¡LA BUENA COMUNICACIÓN
ES LA CLAVE!
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